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Soy una persona más, que vive en este mundo; en esta enorme ciudad.

sábado, 14 de abril de 2007

El encuentro con el Olvido Parte I

Te encuentras sola y desorientada en aquel paraje desconocido y hostil, pero, a su vez, tan familiar; con un paso lento -casi arrastrando los pies- caminas por aquel lugar, siguiendo el sendero de un riachuelo agonizante, que a pesar de estar casi seco, sigue siendo hermoso; tan brillante y cristalino que recuerda a los sueños mas puros que alberga la gente en sus corazones, y que con el tiempo, van desechando.

Sientes la presencia de alguien más, y volteas hacia tu derecha, y allí la encuentras a ella; con ese manto gris cubriéndola por completo, dejando invisible su rostro, pero, perceptible aún, el brillo de sus ojos.

Después de unos momentos de solo observarla, decides hablarle -debido a que deseas salir de este lugar-, le pides disculpas por las molestias que le puedas ocasionar; y recibes la respuesta más inverosímil, al preguntar por tu ubicación, pues, ella simplemente te responde:

- Estás en el olvido.

Tu reacción era claramente esperada por tu interlocutora, pues tu espanto e incredulidad no le sorprende en lo más mínimo, al contrario, y para tu desconcierto minutos después de mirarte apaciblemente, empieza a reírse con fuerza, con una risa que provoca que tengas un ligero escalofrío, es evidente que se ríe de ti.

-Sabía que en algún momento tú también ibas a terminar aquí, al igual que yo, y he esperado tanto tiempo este instante, con tanto ahínco, que he luchado para no desaparecer por completo… solo quería encontrarme contigo una última vez.

Sus palabras no hacen más que confundirte; y su voz, esa voz, no deja de dar vueltas en tu cabeza, la has escuchado antes, muy dentro de ti y en todas partes al mismo tiempo. Esto te asusta, y quieres salir huyendo del lugar, pero, no puedes hacerlo; la curiosidad de conocer la identidad de tu interlocutora te domina y lo supera todo, así que todavía con algunas dudas, le pides que te revele su identidad,

Ella no dice nada, pero de sus labios se escapa una risa triste, al mismo tiempo que se despoja del manto que la cubría, y ante tu creciente asombro, una marea de memorias regresa a ti de manera violenta, y por fin, algo aturdida, la recuerdas…